Monumentos y Patrimonio

Villa de Atanzón

IGLESIA

Descripción e historia de la Iglesia de Nuestra Señora de la Zarza

ERMITAS

Enumeración y descripción de todas las ermitas del pueblo

ROLLO

El símbolo de paso a villa de la antigua aldea

DESPOBLADOS

Asentamientos situados dentro del término de Atanzón

IGLESIA

NUESTRA SEÑORA DE LA ZARZA

Iglesia de Nuestra Señora de la Zarza

Consagrada a Nuestra Señora de la Asunción (nombre por el que se conoce al templo), su verdadera denominación es el de la iglesia de Nuestra Señora de la Zarza, virgen a la cual tiene la advocación. Construida de piedra caliza sujeta con argamasa de cal, con muros  de sillarejo, y las puertas, ventanas y esquinazos son de piedra de suena bien tallada.

El templo es de planta rectangular, con un ábside de la misma forma a la cabecera, y tiene adosada a los pies una torre cuadrada. Entre el ábside y la fachada principal hay un torreoncillo ochavado, donde se encuentra la sacristía. La obra es del siglo XVI, pero al norte, se le añadió en el siglo XVII una capilla cuadrada muy hermosa y entre ésta y la cabecera del templo está la sacristía nueva, de forma triangular, toda ella de piedra de sillería.

  • Planta Iglesia
    Planta. (Agustín Santamaria)

Su portada principal, orientada al mediodía, del Renacimiento, de estilo manieriesta, está esculpida a partir del tratado de arquitectura "tercero y quarto libro de arquitectura" de Sebastiano Serlio”. Sobre tres gradas con vuelta, que abarcan todo el pórtico, apoyan las basas de dos medias columnas dóricas, de fuste acanalado que terminan en sendos capiteles del mismo estilo, sobre los que descansan un arquitrabe liso. Encima un friso muy elegante compuesto de triglifos y, en sus metopas, alvéolos circulares en bajo relieve avenerados. Encima, una cornisa moldurada, es rematada por un frontón triangular, en cuyo centro hay un óculo o ventana circular ciega. Todo es culminado por tres machones. El del centro más corto, para igualar en altura a los laterales y sobre ellos tres bolas o esferas, partidas con cinta en su ecuador. En el centro de todo este conjunto, flanquean la puerta dos jambas estriadas, hasta el arranque del arco de medio punto en arquivolta, donde terminan en sendas impostas. En las enjutas del arco figuran los escudos de los Gómez de Ciudad Real, señores de la villa, que debieron contribuir a la construcción de esta iglesia. El de la izquierda, es cortado, con el león andante al natural sobre campo de oro y debajo tres fieles de balanza de oro sobre campo de azur. El de la derecha es cuartelado: en el primer cuartel figuran dos bandas de sable unidas por unas cadenas cerradas en forma de “Z”, flanqueado por una madeja y tres veneras; el segundo lleva cruz apuntada con cuatro veneras y en su base roeles aplastados y dos aspas; el tercer cuartel es una torre de oro sobre campo de gules y el cuarto, trece roeles de azur sobre campo de plata.

Su portada principal, orientada al mediodía, del renacimiento, o más bien del manierismo; esculpida a partir del tratado de arquitectura "tercero y quarto libro de arquitectura" de Sebastiano Serlio

Tratado de arquitectura

A la derecha de la portada existe un contrafuerte de sillería que contrarresta la presión de las bóvedas de crucería que cubren la cabecera del templo y a los lados del mismo, sendas ventanas a distinta altura. La de la derecha, desguarnecida de parte de sus adornos renacentistas, al ser agrandada en época posterior y cuyos trozos, hoy sirven de banco en la calle; y la de la izquierda, más baja, abierta al agrandar la anterior en el siglo XVII para dar más luz al interior del templo, ya que se vieron obligados a cegar la que existía en la nave lateral izquierda, por tener que ocupar su espacio, las nuevas capilla y sacristía que entonces se construyeron.

Para hacerse idea de cómo fue la bastardeada, hay que ver la correspondiente al torreoncillo de la sacristía vieja, de elegante traza renacentista. A la izquierda de la portada, hay una ventana aspillerada y abocinada, seguramente restos aprovechados de la antigua iglesia románica que hoy es el cementerio del pueblo. Existen otras dos de este mismo estilo en un lateral de la cabecera de la nave izquierda y otra en la sacristía vieja. En la fachada norte, hay otra puerta, ésta adovelada, hoy tapiada para que no entre frió al templo, y usada como hornacina para los santos.

En esta misma zona sobresale la cuadrada  Capilla del Cristo de la Consideración, de traza barroca, iluminada por cuatro ventanas, una de ellas, la más imponente, almohadillada de corte renacentista; y los cuatro lucernarios de la linterna cuadrada que está rematada por una veleta terminada en cruz. Esta capilla está cubierta por un tejado a cuatro aguas, mientras que en el resto de la iglesia sus techumbres van a tres aguas.

En la fachada oeste hay otro contrafuerte que soporta la presión de los arcos de la nave central y al lado se encuentra la torre, que tiene tres ventanas de orden ascendente. Una en arco que da luz al baptisterio; otra rectangular con parteluz y una tercera aspillerada que proporciona luz a la escalera de la misma torre. Bajo el cuerpo de campanas, corre una pequeña cornisa, abriéndose encima, los cuatro ventanales rasgados, terminados en arco de medio punto para las campanas. Está cubierta con teja curva árabe a cuatro vertientes con una cruz de hierro en su cúspide. En la cara que da a la fachada principal, existió un gracioso campanil de ladrillo, en arco, en el que culminaba otra cruz de hierro, sirviendo éste para soportar la campana del reloj, que se encontraba colocado en el ángulo superior derecho de la torre, hoy desaparecido. Entre esta cara de la torre y la fachada principal, se alzaba también un muro en el suelo, cerrando el hueco que sirvió de osario en su día.

En la restauración de 1988, se llevó a cabo el levantamiento de la cota de cumbrera de la cubierta, para lo cual se tuvieron que elevar los testeros de la nave. Este fin era necesario para la colocación de una nueva estructura metálica sobre la existente, para la creación de una sobrecubierta, evitando así la filtración de agua y la eliminación de humedades, puesto que se crea una cámara de aire entre ambas.

El interior de la iglesia, es grandioso y proporcionado. Está compuesto de tres naves. La central, más ancha que las laterales, tipo iglesia de salón, está formada por cuatro grandes y airosos arcos de medio punto sobreelevados a cada lado, que sostienen diez columnas cilíndricas, de sillares con basas y capiteles, de estilo toscano. La cabecera de las dos naves laterales está cubierta por bóvedas nervadas de crucería muy fina, ambas distintas, de gusto gótico, estilo en el que se empezó a construir la iglesia, mientas que en la nave central se levanta un arco toral muy bello con molduras y relieves compuestos de florones renacentistas, sobre el que descansa, por un lado el artesonado mudéjar y por el oro un artesón de madera, de grandes dimensiones, con tirantes apoyados en canecillos de exquisito gusto, que cubre en toda su longitud la mencionada nave.

El artesonado mudéjar cubre el ábside rectangular y la cabecera de la nave central, o lo que es lo mismo el presbiterio. Es de forma octogonal alargada y su labor estrellada con dos centros. Sus cuatro ángulos esquineros se sustentan sobre pechinas renacentistas de madera, compuesta cada una de ellas por tres casetones hexagonales separados por triángulos. Las dos pechinas de la cabecera, fueron arrancadas con el altar mayor en el año 1936, durante la Guerra Civil.

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Detalle artesonado. (Agustín Santamaria)

Las naves laterales también se cubren de madera, siguiendo la vertiente del tejado. A los pies de la iglesia, del centro de los dos últimos arcos más atrás, se extiende un amplio coro, a media altura de los mismos. Está sujeto por dos columnas toscanas con zapatas alcarreñas, vigas y canecillos de madera labrada. Posee una balaustrada de madera torneada con pasamanos muy trabajado. En dicho coro aparece con letras de oro la fecha de 1565. El acceso al coro se realiza a través de unas escaleras, bajo la nave derecha, justo a la izquierda de la puerta de la iglesia, en cuya puerta aparece la fecha de 1676, bastante posterior a la construcción de dicho coro. Bajo el coro se abre un arco ojival de estilo gótico por el que accedemos al baptisterio, justo en la parte baja de la torre, y cubierto por una bóveda del mismo estilo que el arco. En el baptisterio encontramos una pila bautismal románica de gallones, no siendo natural de la iglesia, y que se colocó en su día sobre la boca de una tinaja.

Frente a la puerta de entrada, en la nave lateral izquierda, se abre un arco de medio punto, cerrado por cancela de madera torneada que da ingreso, tras subir unos escalones, a la llamada capilla del Cristo de la Consideración, obra del siglo XVII. De estilo barroco, como todas las construcciones de esta época, está adornada con profusión de molduras y cornisas de escayola. Una cúpula de cascarón, con su correspondiente linterna, remata la cubierta de esta capill. Además del arco de entrada, las tres paredes restantes forman grandes nichos rematados en arco con sus correspondientes ventanas.

Delante de la iglesia, un poco a la izquierda, en la capilla lateral, hay un enterramiento que dice "Aquí esta sepultado el Sr. Presbº. Fernando Fernandez, primero Capellán de la Capellanía. Y es esta sepultura para todos los capellanes que en ella sucedieron. Año de 1619". En la parte inferior, dos llaves cruzadas en ángulo unidas por una cadena, indican el carácter eclesiástico de su ocupante. En la nave lateral derecha, cerca de la entrada hay otra lápida también eclesiástica.

Empotradas en los pilares más próximos a las dos puertas de entrada, se encuentran dos pilas de agua bendita. La de la puerta principal es rectangular, de estilo renacentista, con sus caras bellamente decoradas, y la otra, la de la puerta tapiada, es de un estilo románico, de forma avenerada. Además existe otra más grande en la puerta principal junto a un pilar, también de estilo renacentista.

En cuanto a la torre, ya mencionada y de planta cuadrada, desde el interior se observa que no está enjarjada con los muros adyacentes a éstas. Se puede ver que las piedras de los esquineros no se integran con las del muro y la esquina de la nave izquierda está fuera del muro, por lo que es de suponer que no se construyó a la vez que éstos sino que se empezó a construir cuando el ábside, siguiendo el orden de construcción de las iglesias, desde el presbiterio. Al llegar a construir la parte trasera, la torre ya se encontraba bastante avanzada.

El altar mayor tuvo un retablo de la misma época y estilo de la construcción de la iglesia, renacentista. Ocupaba la cara central del ábside rectangular. Era todo de madera, de dos pisos y ático, con tres calles, separadas éstas por columnas dóricas. Los paneles eran de tabla finamente pintadas. En el centro, la llamada Virgen de la Zarza entre nubes, y encima, en el ático, la Crucifixión de Señor. Las restantes representaban el Nacimiento, la Vida y Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. Parece ser que a finales del siglo XVIII estas tablas fueron restauradas, con tan mala fortuna que las hicieron perder su primitiva y delicada belleza. Delante, y separado del conjunto, estaba el ara y un tabernáculo para la exposición del Santísimo, compuesto por cuatro columnas dóricas que sostenían una cúpula rematada por una efigie de la Ascensión del Señor.

Tanto los tres altares de la capilla del Cristo como los que existían en la cabecera de las dos capillas laterales de la iglesia, eran barrocos, con columnas salomónicas llenas de racimos de uvas y otras frutas y guirnaldas de flores, todo de madera estofada. Del de la nave lateral derecha todavía quedan restos y en él se abría la puerta de la sacristía vieja y el despacho parroquial, antiguo archivo. En ellos se encontraban San Agustín, patrón del pueblo; San Blas, a quien también se veneraba mucho y del que se conservaban unas reliquias en su relicario, también desaparecidas, procedentes del supuesto sepulcro del Santo en la villa de Cifuentes; San Marcos y algún otro santo en las varias hornacinas de los mismos.

En las naves laterales hubo otros dos altares más. Uno dedicado a San Isidro labrador y otro a San Antón. Ambos sin estilo definido e importancia artística.

De cuadros o pinturas no queda nada, salvo las pinturas que se encuentran en las cuatro pechinas de la capilla del Cristo de la Consolación, que representa a los cuatro evangelistas.

El coro tuvo un buen órgano, procedente del desaparecido convento jerónimo de San Bartolomé de Lupiana, y que, igualmente, fue destruido en la guerra de 1936.ideración

ERMITAS

Ermita de la Soledad

Se encuentra a la salida de pueblo, en la encrucijada del camino de Lupiana y Centenera. Está compuesta por un primitivo edificio de planta cuadrada, como así delatan las piedras de mampostería que  formaban sus esquinas integradas en el conjunto. Este inicial cuerpo es de  estilo gótico en su interior, con bóveda de crucería nervada, apoyándose el arranque de los arcos en ménsulas del mismo estilo.

A finales del siglo XV se le añadió un atrio con arcos de medio punto de piedra, dos laterales y uno central. A mediados del siglo XVI cuando se construyó la iglesia actual, decidieron agrandar la ermita, para lo cual, taparon los arcos laterales del atrio y sustituyeron el central por un pórtico doble, compuesto por dos arcos renacentistas, sostenidos en su centro, de parteluz, por  una columna toscana.  Delante de esta puerta hicieron otro atrio cuya cubierta a tres aguas, de bella estructura de madera, apoya en la fachada y por el otro lado sobre zapatas castellanas y estas a su vez sobre dos columnas igualmente toscanas. El antiguo atrio por lo tanto quedó incorporado a la ermita, resultando más espaciosa y amplia.

Por la parte trasera, le añadieron un nuevo cuerpo con dos ventanas laterales y una más grande en la fachada oeste que cuenta  con una reja castellana. Éste, desde entonces sirvió de sacristía y sala capitular de la hermandad, siendo ornada su techumbre con pinturas al fresco, hoy casi desaparecidas.

A principios del s. XX se cercó el atrio con un antepecho de ladrillo y yeso, sobre el que se colocó una pequeña verja de hierro, cerrando la entrada con una puerta del mismo metal. Tras la restauración que se llevó a cabo en la ermita a mediados de los años ochenta, esta estructura cerrada de la entrada se eliminó, quedando todo el atrio abierto, tal y como se conoce en la actualidad.

Frente a la ermita hubo un crucero o humilladero con tres escalones con base cuadrada, sobre los que se levantaba otra columna toscana, encima de la que había una cruz de piedra. Este monumento fue derribado en el año 1936. En el año 1991 se construyó un humilladero en el parte de la misma ermita, empleando parte del antiguo, siendo originales los dos escalones superiores, y la columna encontrada en las excavaciones del cementerio de la actual iglesia, quedando todo el conjunto integrado junto a la ermita en la cual se encuentran custodiados los pasos con las imágenes que se procesionan durante la Semana Santa.

Ermita de la Concepción

Emplazada junto a la carretera de Guadalajara, en la entrada del pueblo, es de planta cuadrada y tiene una puerta de arco de medio punto. Cuenta con un porche sujeto por dos columnas de estilo alcarreño. En su parte derecha, atrás, tiene un contrafuerte. Se observa que  antaño tenía los problemas que presenta hoy día en su interior.

Su interior es de estilo barroco, con una cúpula de yeso adornada con motivos de escayola. Su altar es moderno. El primitivo fue destruido en el año 1936.

Ermita de San Roque

Se sitúa en el antiguo camino que iba a Torija y Valdegrudas, al final de las eras de su nombre, emplazada dentro del cementerio del pueblo. La ermita que hoy conocemos, de planta cuadrada en la que se pueden observar dos nervaduras con sus dos ménsulas de estilo gótico, no es más que el ábside de la antigua iglesia románica de Atanzón. Visto desde fuera, se puede observar la antigua nave que corresponde a la entrada de la ermita, donde se encuentra una pililla de agua bendita. En su alzado frontal, donde se encuentra la puerta de entrada a la ermita y donde se puede observar un pequeño campanil de piedra, rematando la cumbrera, era la división del ábside con la nave de la antigua iglesia. Algún rasgo en sus piedras denota que era un muro  divisor mediante un arco, sobre el que debían de salir otras dos ménsulas y las nervaduras para completar la bóveda gótica del ábside junto con las existentes.

Parece ser que cuando se prohibió enterrar en las iglesias se convirtió en capilla del Camposanto, rodeándola de una tapia a la que se puso como acceso la caída puerta de dovelas de la ermita, pero sin completar el arco con la clave. Tras la restauración de finales de los años noventa, se consolida todo el perímetro del muro que rodea el recinto y el acceso se renueva construyendo un arco de medio punto, rebajando el suelo y accediendo al Camposanto por unas suaves escaleras. El edificio principal se restaura en sus muros y techumbre, resultando una construcción esbelta y con aire al estilo románico que en sus orígenes primigenios pudo resultar.

Ermita de Santo Domingo

Se trata de la ermita más antigua de todas, hoy desaparecida. Estuvo situada en el monte de Las Marañas, por encima del camino de Caspueñas, dando vistas a la vega del río Ungría. Parece ser que fue de estilo románico.

EL ROLLO

Rollo

Situado en un altozano a la entrada del pueblo, sobre un afloramiento de roca, en el ángulo de la carretera de Guadalajara con el camino de Torija, el rollo se trata de un símbolo jurisdiccional, levantado en el siglo XIV (en el año 1335), al tiempo de convertirse en villa la vieja aldea.

El rollo de Atanzón es muy peculiar, de un estilo medieval, diferente de los demás que se alzan por los pueblos de la provincia y, probablemente, el más antiguo de todos ellos.

Consiste en una columna de bloques de mampostería de piedras calizas bastas, cuyas piezas están unidas con argamasa de cal y arena. En la parte superior tiene cuatro salientes de piedra en forma de cruz o ménsulas sencillas sin talla mirando a los cuatro puntos cardinales, hoy en día se encuentra sin remate superior, perdido o expoliado a lo largo de los siglos. A sus pies no dispone de basa o escalinata alguna,  siguiendo los cánones evolutivos que marcan estos tipos de construcciones.

En su caras sur, y las próximas a esta, presenta perdida y desgaste de material por los efectos meteorológicos y del paso de los siglos, no así en su cara norte, que se encuentra en un buen estado de conservación, aunque eso sí, presenta un ligero desplomado en su vertical.

DESPOBLADOS

El Villar

Se encuentra en el valle del río Ungría, en un ensanchamiento de la vega producido por la confluencia de un barranco llamado precisamente Vallejo del Villar, por el que desciende un arroyo procedente de la fuente del mismo nombre.
Aún hoy se puede apreciar el hueco que ocupaba su iglesia y de donde se dice que procede la pila bautismal de la iglesia de Atanzón, que se encontraba allí tirada.
Según se cuenta, y así se recoge en las relaciones topográficas de Felipe II, en el pueblo de El Villar vivía una mujer con dos cabezas y un solo cuerpo, que era capaz de mantener dos conversaciones diferentes al mismo tiempo.
Al quedarse despoblada la pequeña aldea, se repartió su término entre el pueblo de Atanzón y la ciudad de Guadalajara.

Centenera de Suso

Situado en la denominada Peña Caída, dominando el valle del río Matayeguas por su orilla izquierda. Se quedó deshabitado en el siglo XVI debido a la peste. Tras un litigio entre Aldeanueva de Guadalajara y Atanzón por el reparto de sus tierras, en 1751 se resolvió que los escasos vestigios quedaron en jurisdicción de Atanzón.
Los restos que aún podemos ver, que coronan el lugar en un altozano, son dos muros que formaban el ábside de la iglesia (un tercer muro se derrumbó en febrero del 2009) la cual estuvo dedicada San Marcos, nombre con el que actualmente se conoce a este lugar.

Centeneruela

Estuvo situada en El Valecillo, donde también hay un manantial, la fuente Blanca. Se encontraba a la derecha del camino que va de Atanzón a Lupiana, junto al arroyo llamado de la Sima Cacha, que luego toma el nombre de la Parra.

Agustín Santamaría on Email