La Semana Santa abre las puertas moderadamente a las celebraciones tradicionales

Un año después, los actos litúrgicos que tienen lugar en el interior de la iglesia sí se pudieron llevar a cabo

Tras más de un año desde que comenzó la pandemia, las formas de relacionarse y los hábitos cotidianos que hasta ese momento habían marcado el día a día continúan formando parte de la llamada “nueva realidad”. Las tradiciones se han visto condicionadas por esta situación dejando de celebrarse a lo largo de los últimos trece meses, pero parece que, con la llegada de la vacunación (a estas alturas los mayores de 80 años ya tendrán completada la dosis), comienza a verse algo de luz al final del túnel.

La Semana Santa, que en la pasada edición con el confinamiento absoluto no logró llevarse a cabo de forma alguna, este año, como en el resto del país, sí que han tenido lugar todas las celebraciones, pero exclusivamente ceñidas a los actos litúrgicos. Los fieles han acudido al templo de Nuestra Señora de la Asunción a lo largo de las diferentes jornadas que configuran el programa siguiendo en todo momento las distintas medidas anti Covid, con un pequeño sentimiento de tristeza por no ver procesionar de nuevo las imágenes, teniendo que permanecer éstas un año más recluidas en la ermita de la Soledad. Durante las homilías se han echado también de menos distintos momentos como el del lavatorio de los pies; las narraciones del evangelio por varios participantes; la visita del Santísimo bajo palio al monumento en la capilla del Cristo; o el encendido de las velas durante la Vigilia Pascual, todo a consecuencia de mantener el distanciamiento social necesario para evitar la posibilidad de contagio. El Vía Crucis de Viernes Santo tuvo lugar en la iglesia con la lectura de las diferentes estaciones, ocupando su sitio en los bancos cada uno de los asistentes.

Semana Santa 2021

La afluencia a la villa en una época en la que tradicionalmente regresa gran cantidad de descendientes tras el letargo invernal en las ciudades, en esta ocasión se ha visto bastante mermada por las restricciones en la movilidad para acceder principalmente de la vecina comunidad madrileña, que es la que más población nutre al municipio durante los distintos periodos vacacionales.

Después de lo ya soportado durante algo más del último año, con la llegada de la primavera y el buen tiempo, sólo queda un pequeño esfuerzo para poder doblegar a la pandemia según vaya avanzando la vacunación y así volver a recuperar la ilusión por retomar las diferentes tradiciones y fiestas que en buena medida marcan el pulso de estas pequeñas poblaciones durante el año.

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